Sintiendo el suelo

Sintiendo
el suelo con los pies desnudos,
sus hojas, crepitaban,
haciéndome cosquillas,
hincándoseme en las plantas
de los pies,
percibiendo los cortantes filamentos
del decrépito follaje que,
con apenas vida,
me hacía vivir sensaciones
ciertamente olvidadas:
de gusto,
de placer,
de recreo,
de escondidos secretos
que se me escapaban
por momentos.
Pisando suelo,
no, no,
mejor,
sintiendo el suelo
como hacía tanto tiempo
que no lo había sentido
y que, aún día de hoy,
no estoy seguro de ello